Todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, tomamos o no decisiones apresuradas, esta noche tomé una decisión apresurada, me decidí a
hablar con él después de varios días de total desaparición.
Tengo la duda de
haber hecho lo correcto, tengo la duda, y quisiera regresar el tiempo para no
haberlo hecho, sin embargo, lo quiero porque quizá mi ausencia tome cierto poder en lo nuestro, esto, en caso de querer continuar con aquélla rara
conexión entre ambos.
Sin embargo, pensándolo y haciéndome creer lo contrario,
pienso que no quiero estar con él, y que
no estuvo del todo mal haber roto con aquélla famosísima “Ley del hielo”. A
pesar de haberme enterado de su tranquilidad por mi ausencia, y de haber sentido aquélla punzada de dolor
de olvido en el pecho, fue más fuerte el querer saberlo. Entonces pienso que
lo nuestro va más allá de lo evidente.
Ahora no hay vuelta a atrás y seguiré con nuestra amistad,
sé que no es para mí, pero me importa, sé que no es para mí, pero me duele, sé
que no es para mí, pero lo quiero y nadie negará ese hecho, ni siquiera el
trozo de hielo que tengo por corazón, ni siquiera el tiempo que estemos
ausentes. Aún con este romanticismo que fluye de mi ser y se que es obra suya,
y mi aferramiento a quedarme sola, aún con todo esto sé que Él no es para mí,
qué como lo sé, es inexplicable.
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